A perro flaco, todo se le vuelven pulgas: Por qué la mala suerte no es casualidad

A perro flaco, todo se le vuelven pulgas: Por qué la mala suerte no es casualidad

A perro flaco, todo se le vuelven pulgas.

Explicación

Este refrán ilustra de manera sombría pero acertada cómo en la vida, aquellos que atraviesan por momentos difíciles parecen atraer aún más adversidades, como si la mala suerte fuese una espiral descendente de la cual es difícil escapar. Es decir, cuando alguien ya está en una posición vulnerable (‘perro flaco’), pequeños problemas (‘pulgas’) parecen multiplicarse, agregando más peso a una ya pesada carga.

¿Por qué creemos en la mala racha?

La mentalidad: Una vez que algo malo sucede, es fácil caer en la trampa mental de esperar más de lo mismo. Esto nos coloca en un estado de vulnerabilidad, preparados para notar y reaccionar a cualquier adversidad, no importa cuán pequeña sea. El efecto dominó: Como las fichas de dominó cayendo una tras otra, un problema puede llevar a otro. En el caso de nuestro ‘perro flaco’, su mala condición física podrían atraer a las pulgas, lo cual solo empeora su situación general. La percepción social: La mirada de los demás puede influir fuertemente en cómo nos sentimos acerca de nuestros infortunios y desafortunadas casualidades. Si la gente nos ve como ‘perros flacos’, pueden tratarnos diferente, contribuyendo a esa sensación de que ‘todo se nos vuelven pulgas’.

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